sábado, 25 de abril de 2015

Simulación


Últimamente he interactuado con muchas personas.
Algunas sonríen, otras se ponen los audífonos después de ayudar a alguien, otros son capaces de darte el más mínimo afecto solo con escuchar.

Pero lo que más he sentido en estos últimos días es dolor.

Ver como entre todos logramos ese ciclo de rechazos, ver lo decepcionante que es cuando te fallan, pero todos nos desquitamos con quien menos lo merece.

Y sin embargo no importa, porque todos somos iguales, al ver la sonrisa de esa persona, y te das cuenta de lo estúpido que es esto, y que entre todos a pesar de todo formamos una especie de familia que no encontrarás en ningún otro lugar.

Sobrestimamos a quien pudiera ayudarnos algún día. Y juzgamos a quien tiene poco, pero cuando nos damos cuenta del gran tesoro que es esa persona, intentamos abrirnos, y reconocemos que ahí está. De repente, esas personas que estaban caminando por ahí a lo largo de todo este tiempo y que no veías, ahora son visibles y sabes que son como tú, que están con sus problemas, que sus familias son así, que sus palabras e inteligencia también están esperando por alguien que valga la pena.
Así eres tú.

Pero le das un toque de amargo, de egoísmo, de tremenda hermosura a cualquier pregunta, haces que quiera aprender o a odiar cada que no sé.

Desde que te conozco lo que ha importado es la atracción, pero no solo de esa forma que la mayor parte de nosotros conoce. No, haces que ame cada parte de tu ser, de cada palabra y caricia. 

Haces las cosas totalmente pasionales, como herir a los demás o a ti mismo. Logras llegar al objetivo y luego vas al siguiente nivel. Porque no eres como todos que se quieren especializar en algo, no, tú no eres mediocre, tú quieres saber lo importante. Eres altanero y obediente, una persona casera también. Sabes cuáles son tus límites y eso te hace sobresalir.

Y por ayudar a los demás, te olvidas de ti mismo, y de lo que importa realmente. Pero de eso ya aprendiste, ¿verdad? Ahora sabes bien a quien ayudar. Creo que eso es lo más rescatable en alguien que ha cometido muchos errores.

Lo que más desearía es no ser parte de esos errores, porque después de estar observando a todos, te das cuenta de que no eres muy diferente de todos, como cada ciclo, todos estamos aquí para cumplirlo, a diferencia de ti, tú crees que hay algo más, algo que nunca voy a entender, algo que me hace amarte y que te hizo diferente de los demás. Algo que te da ese brillo especial y ese calor que me hace sentir bien cuando necesito que me digan que me aman. 

Sea cierto o no, cuanto amaste o deseaste, de veras compartir contigo es un pedazo del mensaje que él manda, o al menos eso quiero creer, es algo muy doloroso, pero no cambiaría eso por nada, porque ha sido un sueño en el que puedo tomarte de las manos y huir. No importa a donde, sé que es imprescindible eso, un dolor que deseo tener en mí porque esa es tu manera de enseñarme, actúas como si fuera una simulación, sólo así entiendo el propósito de esto. 

¿El amor? Yo no sé qué diablos es eso, pero de qué sirve si no te da dolor, sólo así sabrías que es real, sólo así uno aprende. Y tú sí que me dejas muchas cosas para aprender.

Hmmm sé que no entendiste ni un carajo, pero lo que quiero decir es que sí que eres especial para mí, a pesar de ser invisible para ti.

De verdad.


-Marisela



domingo, 19 de abril de 2015

Entrada 102

Si se preguntan donde está la 100, pues no sé si publicarla, pero bueno...

La otra entrada era sobre las gracias, una palabra que merece todo mi mérito a quien la diga.

Fue lo último que me dijo él.

Y es lo mejor, porque sé que le hago un favor.

Al menos me dio las gracias.
En efecto estas imágenes describen como me siento en este momento: