viernes, 22 de julio de 2016

Malos términos


Ésta es una historia de mi autoría.
Espero les guste mucho.

Malos términos

Hace muchos años, en la última época imperial, existió una joven princesa. Ella vivía muy feliz en su reino, sus padres eran muy tranquilos, tenía cientos de amigas y la paz reinaba completamente.

Un día los borregos comenzaron a desaparecer... Muy pocos fueron los únicos que quedaron en la granja del gran palacio.

Ese mismo día la princesa notó que una de las borreguitas estaba dando a luz. Ella se ofreció a ayudarla y salieron 4.

Prosperidad, Abundancia, Amor y Riqueza los llamó.

Entonces pasó algo que ella nunca podrá olvidar.

La reina la mandó a llamar y dejó a la madre con sus crías.

Su madre estaba muy impaciente y su padre con los ojos rojos, demasiado ebrio como para decir palabra así que su madre, la gran reina habló.

Ella le dijo que el reino estaba en quiebra y que debía casarse con alguien de otro país para activar una vez más el comercio.

La princesa entre risas aceptó la propuesta de la madre.

En una semana ya se habían contemplado varias propuestas de jóvenes que eran ricos y poderosos para casamenta.

El primer muchacho que le pidió matrimonio era un joven príncipe, muy bueno, agradable, poco atractivo pero muy trabajador.

-¿A qué te dedicas jovencito?
-Yo soy bueno en los negocios. 

Cuando la princesa la preguntó qué le motivaba a él a buscar a una princesa en ese lugar, él fue honesto con ella.

-Pues claro que es por su dinero, mi señorita.

Entonces ella fue hacia la borreguita y le dio a Riqueza como obsequio y muy amablemente le pidió que se fuera.

El segundo muchacho era rubio, tenía los ojos del cielo, eran tan atractivo y rico... La princesa quedó maravillada con su belleza, pero le hizo preguntas también.

-¿A qué te dedicas jovencito?
-La verdad es que yo antes planeaba heredar el reino de mi padre, pero ahora solo me dedico a ser la sombra de mis hermanos. Mi hermano es mayor que yo y él será el rey de mi país.

La joven volvió a donde la borreguita estaba y le dio a Prosperidad.

El siguiente joven era normal, él estaba también siendo forzado a casarse, no le faltaba nada en la vida y poco le interesaba la hermosa princesita que veía con un anillo de diamantes en la mano.

-Denle a Abundancia.

La princesita estaba triste, ningún hombre la convenció.

Cuando regresó a ver a la borreguita, notó que había un joven ahí, era desconocido para ella, tenía cabello negro, ojos negros y una piel cobriza debido a los rayos del sol.

Aquel muchacho la enfrentaba con la mirada.

-¿Y tú qué?

Aquel muchacho cargó a Amor y salió corriendo del lugar.

La princesa pidió a sus guardias que buscaran al muchacho pero nadie lo encontró.

Cuando regresó al establo por la otra borreguita notó que ella estaba enferma.

Una voz la hizo reaccionar.

-Tú la pusiste así.

Ella no entendía nada.

-Extraña tanto a sus hijos y tú se los arrebataste.

Entonces la princesa abrazó a la borreguita y con lágrimas preguntó...

-¿Qué puedo hacer? Yo no tenía idea...

-Hay que cuidarla.

Los días pasaron y ella iba a diario a cuidar a la borreguita, mientras que el joven misterioso le ayudaba con los cuidados.

Poco a poco se fueron conociendo, hasta que el jovencito le entregó de nuevo a Amor.

-¿Por qué te la habías llevado?

-Por que el sufrimiento a veces puede ser contagioso.

Esa noche el joven se despidió de la princesa. 

Ella estaba muy triste porque era su primer amigo.

Lo extrañó tanto que fue en su búsqueda por el reino.



Cuando lo encontró ella no lo reconoció.


Tenía un rebaño de ovejas, vestía como un caballero y mandaba a todos en el campo.

Cuando el joven notó su presencia sobre aquel corcel, ella sonrió.

El joven habló con ella y le dijo que había pensado en una manera de regresar la economía de su reino.
Ella escuchó y mandó a llamar a todos esos jóvenes que había rechazado.
Juntos crearon un plan de acción y poco a poco el reino se fortalecía.

Como agradecimiento la princesa pidió que el joven la acompañara a diario en su palacio. Pero él se negó.

Días después ella se dio cuenta que el joven ya estaba casado.


Sin entender lo que ocurría con sus emociones corrió hacia el río donde bebían Amor y su madre. El paisaje era tan feliz. La madre de Amor le daba lenguetazos en aquel pelo... la princesa en un ataque de celos y envidia tomó a Amor y lo arrojó al río. La madre entró en pánico y también cayó al río...

Se los llevó la corriente.

El joven que recién llegaba para hablar con la princesa, al ver tan horrible escena intentó sacar a Amor del río...

La princesa vio como la fuerza del agua sofocaba al joven, y con horror comenzó a gritar ayuda, hasta que hubo un momento en que pensó también en saltar.

Estaba a punto de, cuando 2 niños llegaron.

-¡Papá! 

La princesa los tomó con fuerza para que no saltaran al río...





Sin saberlo había encontrado el ladrón de los otros borregos.

Y al final el río se llevó a Amor.






-Mariyselita