Me siento como hace tantos años, en aquella reja ciclónica, estaba parada en la tierra inservible y del otro lado veía niños jugar en aquella resbaladilla tirándose al pasto verde, totalmente inútil y desecha.
Oh Dulce, ¡cuánto lo siento! Pero, cómo ayudarte si yo misma estoy caminando hacia el mismo destino. ¡Cómo puedo verte a los ojos si yo misma no puedo sentir tu realidad, incapaz de hacer nada!
Lo lamento mucho.
En el futuro espero seas eterna, verte brillar en el horizonte que tanto te gustaría haber tenido desde la ventana donde vives.
Y entonces, en las noches, alguien será infinitamente feliz con solamente admirarte desde la lejanía de la tierra.
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